lunes, 24 de agosto de 2009

Para

Me senté a colorear las nubes
A resoplar la evaporación de tus lágrimas
Me senté por sentarme
Para parecer más humano.

Me encorvé para leerte
Para mirar las hormigas que se peleaban
Para inventarme una joroba
Para deformar un poco la espalda.

Y me hice piedra
Para jugar un rato con el Sen
Con la mística fenomenológica
De creer que mística hay en ella.

Me acomodé para inventarte
Para darle color a tus cabellos
Para darme las ganas de pararme
como un cadáver cataléptico.

sábado, 22 de agosto de 2009

Te recuerdo

Yo, a veces te recuerdo o casi siempre
En una imagen tan distante como la certeza
Entre la arena, cada vidrio gastado
Suplanta maliciosamente alguna piedra.

He de recordarte cada tarde de domingo
Después de almuerzo y antes de lavar los platos
O entre quince minutos de viaje
Cuyo peaje, se hizo eterno.

domingo, 16 de agosto de 2009

El comedor de aire

El viento se adelanta a Septiembre
Somos cinco estatuas enmudecidas
Bajo un telón azul que no es el cielo
Corre la hora de las teleseries.

Los pensamientos se escapan por cualquier suspiro
se derramen por cada cuenca
seguimos enmudecidos por la tarde
el sol no calienta, está de espaldas.

Después de almuerzo viene la calma
o así debería ser el dicho
por lo menos calza de flojo
como el sueño de lo parasimpático.

sábado, 8 de agosto de 2009

A casa.

En el camino a casa
A veces duele la zona insensible
La espina craneana
El frío la contrae en un conjunto de vértebras.

A veces me pierdo, pero sigo caminando
Camino hasta la casa de disfraces
Una lata de cerveza se desangra a un costado
Sigo por inercia.

Queda poco, una cuadra hasta mi casa
Hay que escribir apurado
Antes que me gane el olvido
Antes que las ideas se suiciden en el inconsciente.

Hay una necesidad de seguir entre las filas
Las columnas de luces, de postes
Los dientes entrechocan ideas
Es el frío, en el norte del olvido, en mi mareo.

No entiendo la finalidad de las letras
Son como oraciones liposuccionadas
Entre liftings de ideas
Son anacrónicas, propias de mi faceta.

No hay finalidad semántica
Ni gramática aplicada
Sólo los pocos pelos del otoño de mi cabeza
Es triste escribir calvo: las ideas se hielan.

viernes, 24 de julio de 2009

Fotografía

En el minuto que los mundos se separan
Y nos paseamos por los años amnésicos
A veces para olvidarnos, o para reinventarnos
Los años venideros nos transmutan.

Cuantos sucesos han llovido
Tal vez infinitos milímetros de recuerdos
Que las cloacas han escondido
Quizás algunos estén vivos, otros no creo.

EL rollo fotográfico de imágenes que cruzan
Que circundan lo inevitable
Lo vívido de la vida
Y lo anti-inerte del tiempo, los años.

Nos asaltan un par de impresiones
Armadas de recelos o de pena: depende.
Y pende la no pertenencia sujeta al ego
O a nuestra soberbia sola y triunfante: abandonada al paso del tiempo.

Nada

En la ventana respiro lo último de Mayo
En un día tenue y colorido de flojo
Esos en que el sol pareciera adelantarse
El mar oscuro lo espera en la cuna del ocaso.

Y no sé si por idealista o fantasioso
Pero la inacción de la escritura insta
Me indetermino tras el telón de la poesía.

Y no hay nada, y la nada me instiga
Me acorrala al ello, al momento de la vida
Ahí termino escribiendo, en un sábado que parece domingo
En la ventana que abierta respira.

Destino

La sinergia del pantalón ata mis manos
Ellas en los bolsillos, los bolsillos prisioneros del hilo
Y el hilo en la costura del todo funcionando
No hay andar con las manos atrapadas.

Caminan tres pasos y saltan del borde en la bastilla
Sienten el aire, más la sinergia las asfixia
Esta vez vuelan monótonas y pendulares
Las uñas se confunden, la ansiedad las limita.

En el frenesí de marioneta sin hilos
Se revelan estáticas, se lamentan
Así me detuve esta tarde llena de vuletas
Enredado en mis hilos, sinérgico, sin sentido.

Nocturno

En el estadío de inobservancia
En el que la imagen se torna monótona
Algo borrosa quizás, se asimila lenta
Se vuelve vaivenes, estancia.

Es la erupción de vapores incandescentes
Es la animación estática de lo inanimado
Es el sinsentido, el retorcimiento de lo inerte.

Entonces las dimensiones pierden su física
Se distorsionan en la ola de mareos
Las partes se vuelven al todo que siempre fueron
La vida nunca tuvo rodeos.

Y yo, tú, nosotros postrados
Nos aparecemos ante lo que somos
En la parsimonia nocturna, tácita
En el instante inmortalizado en el todo.