viernes, 24 de julio de 2009

Fotografía

En el minuto que los mundos se separan
Y nos paseamos por los años amnésicos
A veces para olvidarnos, o para reinventarnos
Los años venideros nos transmutan.

Cuantos sucesos han llovido
Tal vez infinitos milímetros de recuerdos
Que las cloacas han escondido
Quizás algunos estén vivos, otros no creo.

EL rollo fotográfico de imágenes que cruzan
Que circundan lo inevitable
Lo vívido de la vida
Y lo anti-inerte del tiempo, los años.

Nos asaltan un par de impresiones
Armadas de recelos o de pena: depende.
Y pende la no pertenencia sujeta al ego
O a nuestra soberbia sola y triunfante: abandonada al paso del tiempo.

Nada

En la ventana respiro lo último de Mayo
En un día tenue y colorido de flojo
Esos en que el sol pareciera adelantarse
El mar oscuro lo espera en la cuna del ocaso.

Y no sé si por idealista o fantasioso
Pero la inacción de la escritura insta
Me indetermino tras el telón de la poesía.

Y no hay nada, y la nada me instiga
Me acorrala al ello, al momento de la vida
Ahí termino escribiendo, en un sábado que parece domingo
En la ventana que abierta respira.

Destino

La sinergia del pantalón ata mis manos
Ellas en los bolsillos, los bolsillos prisioneros del hilo
Y el hilo en la costura del todo funcionando
No hay andar con las manos atrapadas.

Caminan tres pasos y saltan del borde en la bastilla
Sienten el aire, más la sinergia las asfixia
Esta vez vuelan monótonas y pendulares
Las uñas se confunden, la ansiedad las limita.

En el frenesí de marioneta sin hilos
Se revelan estáticas, se lamentan
Así me detuve esta tarde llena de vuletas
Enredado en mis hilos, sinérgico, sin sentido.

Nocturno

En el estadío de inobservancia
En el que la imagen se torna monótona
Algo borrosa quizás, se asimila lenta
Se vuelve vaivenes, estancia.

Es la erupción de vapores incandescentes
Es la animación estática de lo inanimado
Es el sinsentido, el retorcimiento de lo inerte.

Entonces las dimensiones pierden su física
Se distorsionan en la ola de mareos
Las partes se vuelven al todo que siempre fueron
La vida nunca tuvo rodeos.

Y yo, tú, nosotros postrados
Nos aparecemos ante lo que somos
En la parsimonia nocturna, tácita
En el instante inmortalizado en el todo.